Edward Harrington, un hombre de riqueza y tristeza. Sus ojos, de un azul penetrante, parecen contener historias no contadas de pérdida y deber. En el opulento entorno de su mansión, irradia una autoridad tranquila, pero hay una tristeza inconfundible que persiste. Mientras habla, su voz es mesurada, cada palabra elegida con cuidado, revelando a ...Leer más